María Elena Morera: la activista que sirvió al proyecto de García Luna

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María Elena Morera lleva años presentándose como una defensora de la legalidad y la transparencia. Fundadora de México Unido Contra la Delincuencia y Causa en Común, ha sido figura constante en medios y foros hablando de derechos, justicia y “ciudadanía crítica”. Sin embargo, su trayectoria revela una verdad incómoda: fue una pieza funcional en el proyecto de seguridad del mayor criminal que ha dirigido la policía en México.

Sí, Genaro García Luna, exsecretario de Seguridad Pública, hoy condenado por narcotráfico en Estados Unidos, construyó su poder político y mediático con el respaldo de figuras como Morera, quien nunca rompió de fondo con su estrategia y, más aún, tuvo a su hijo en la nómina directa del ahora sentenciado por colaborar con el Cártel de Sinaloa.

El hijo de la activista en la estructura del narco-Estado

Juan Pablo Galindo Morera, hijo de María Elena Morera, ingresó a la Policía Federal en 2008 y trabajó toda la administración de García Luna, ascendiendo hasta ser director de la Coordinación de Asesores de la Secretaría de Seguridad Pública.

De acuerdo con La Jornada y registros del IFAI, su sueldo rondaba los 40 mil pesos mensuales. Su puesto era de absoluta confianza, en la estructura de un funcionario que no sólo encubrió al crimen organizado, sino que fue parte de él.

Recordemos: Genaro García Luna fue declarado culpable en una corte de Nueva York en 2023 por conspiración para traficar cocaína, delincuencia organizada y declaraciones falsas, tras probarse que protegió durante años al Cártel de Sinaloa desde lo más alto del poder policial en México.

Morera: ¿activista independiente o engrane del sistema?

Mientras su hijo operaba en la SSP, María Elena Morera sostenía reuniones, mesas de trabajo, foros y colaboraciones con García Luna. Su ONG incluso defendió públicamente el modelo de seguridad calderonista, basado en la militarización, la criminalización de jóvenes y la manipulación de cifras.

Cuando en 2011 Morera se atrevió a cuestionar los exámenes de confianza aplicados por la Policía Federal, ella misma denunció haber sido amenazada. Pero nunca rompió con el modelo. Nunca pidió la renuncia de García Luna. Y nunca reconoció públicamente su cercanía institucional —y familiar— con uno de los mayores criminales del Estado mexicano.

La respuesta de García Luna, entonces aún en el poder, fue cínica pero reveladora: le recordó que su hijo trabajaba bajo su mando y que ella era parte del “ecosistema” que daba legitimidad al aparato represor.

¿Doble moral? No: simulación deliberada

Hoy, María Elena Morera sigue ocupando espacios como voz crítica, denunciando corrupción y autoritarismo. Pero nunca ha rendido cuentas sobre su papel como legitimadora civil de un secretario de Estado convertido en narcotraficante.

Mientras madres buscan a sus hijos desaparecidos, mientras miles exigen justicia por tortura, por montaje, por fabricación de culpables, Morera sigue callando sobre su cercanía con quien convirtió la seguridad nacional en un negocio criminal.

La sociedad civil no necesita simuladores. Necesita memoria, verdad y coherencia. Y la historia de María Elena Morera, lejos de ser ejemplo de integridad, es un retrato del colaboracionismo disfrazado de activismo.

Fuentes:
• La Jornada
• Milenio
• Capital 21
• Expresión México
• El Imparcial
• Proceso
• Carta pública de Genaro García Luna
• Registros del IFAI
• Sentencia de la Corte del Distrito Este de Nueva York (caso Genaro García Luna, 2023)

2 comentarios sobre «María Elena Morera: la activista que sirvió al proyecto de García Luna»

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