Clara Brugada entrega las Llaves de la Ciudad de México al vicepresidente de Brasil, Geraldo Alckmin

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En un acto cargado de simbolismo y diplomacia, la Jefa de Gobierno, Clara Brugada Molina, entregó este jueves las Llaves de la Ciudad de México al vicepresidente de Brasil, Geraldo José Rodrigues Alckmin Filho, durante una ceremonia realizada en el Salón de Cabildos del Antiguo Palacio del Ayuntamiento.

Brugada destacó que este gesto refleja los lazos históricos, culturales y políticos que unen a ambas naciones.

“Entregarle las Llaves de nuestra ciudad es abrir una puerta al desarrollo compartido, donde la solidaridad y la cooperación sean la base del fortalecimiento de la región latinoamericana”, expresó la mandataria.

La Jefa de Gobierno subrayó que México y Brasil son las economías más grandes de América Latina, con capacidad para generar empleos dignos, impulsar la innovación e intercambiar experiencias para un desarrollo regional más equitativo.

Diplomacia y cooperación regional

Por su parte, Alckmin agradeció el reconocimiento y aseguró que lo recibe con alegría y honor.

“La Ciudad de México es una metrópoli fascinante, con historia, cultura y vida política intensa. Recibo con gran gratitud este gesto de generosidad”, afirmó el vicepresidente.

El funcionario brasileño transmitió un saludo del presidente Luiz Inácio Lula da Silva tanto a Brugada como a la presidenta Claudia Sheinbaum, y aseguró que ambas naciones fortalecerán sus vínculos en materia de inversión, colaboración y comercio.

Acompañado por una comitiva de casi 200 empresarios brasileños, Alckmin adelantó que la visita busca abrir nuevas alianzas económicas. “México y Brasil serán motores del desarrollo de América Latina y el Caribe, defendiendo el multilateralismo, el libre comercio, la paz y la democracia”, añadió.

Cultura y vínculos personales

Durante la ceremonia, el vicepresidente evocó la pasión compartida por el futbol e informó que promoverá un intercambio cultural en torno al legado de Pelé, con la intención de traer parte del acervo del museo ubicado en Santos, Brasil, a la Ciudad de México.

También compartió una anécdota personal: uno de sus hijos vivió en la capital mexicana durante siete años, formó una familia con una mujer mexicana y de esa unión nacieron dos nietos gemelos. “Nunca imaginé que, además de tener nietos mexicanos, recibiría también el honor de portar las Llaves de esta gran ciudad”, relató emocionado.

Un puente entre naciones

El acto concluyó con la promesa de que este reconocimiento servirá como puerta para profundizar los lazos entre México y Brasil, fortaleciendo la cooperación bilateral en beneficio de ambos pueblos.

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