
El proceso para renovar la dirigencia del Sindicato de Trabajadores Académicos de la Universidad de Guadalajara ha desatado fuertes críticas de las planillas Verde y Roja, que acusan que la convocatoria publicada por el actual Comité Ejecutivo impone reglas excluyentes y coloca a la planilla oficialista con ventaja desleal.
Entre los puntos más cuestionados está la exigencia de contar con el respaldo del 20 por ciento de los delegados para poder registrarse, condición que califican de “candado antidemocrático”. También denuncian que la planilla en el poder, encabezada por la profesora Natalia Juárez, controlará cada etapa del proceso: recepción de registros, conteo de votos y validación de resultados, lo que, advierten, convierte la elección en una simulación.
Las críticas también alcanzan la actuación del actual comité en temas sensibles: la ausencia de postura frente a la reforma de pensiones, los aumentos salariales insuficientes y, sobre todo, la falta de respaldo a las mujeres que denunciaron acoso en la Facultad de Antropología.
Camino a la unidad sindical
La inconformidad ha propiciado un acercamiento inédito entre tres corrientes académicas que ahora buscan integrarse en la planilla roja. La propuesta contempla como secretaria general a la doctora Tanya Elizabeth Méndez Luévano, reconocida por su trayectoria y su defensa de los derechos de las mujeres universitarias, mientras que la Secretaría de Organización quedaría a cargo de la profesora Atzimba, referente en la lucha laboral.
Exigencias y advertencia
El bloque opositor demanda la anulación inmediata de la convocatoria, la elaboración de nuevas reglas justas y la instalación de una comisión electoral imparcial con observadores independientes.
“La comunidad universitaria merece un sindicato que represente verdaderamente los intereses de todas y todos los académicos. Sin democracia sindical, no hay democracia universitaria”, afirmaron las planillas disidentes.
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