
La incertidumbre sobre el estado de salud, condiciones de detención y situación jurídica de seis ciudadanos mexicanos detenidos en Israel persiste, a pesar de los esfuerzos de sus familiares y abogados por obtener información directa y verificable. Las autoridades mexicanas no han ofrecido datos individualizados sobre los connacionales, más allá de un comunicado oficial que señala que “se encuentran bien” y que “ya se iniciaron las gestiones correspondientes” para su repatriación.
El abogado David Peña Rodríguez, quien acompaña a las familias, señaló que los funcionarios de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) “no han ofrecido información precisa e individualizada” sobre los detenidos, y que tampoco ha sido posible concretar una llamada grupal con el embajador mexicano en Tel Aviv, Mauricio Escanero. “La están gestionando, dicen”, comentó.
Escenario de posible repatriación, pero sin garantías
Peña consideró que, a partir de la expulsión del primer grupo de activistas detenidos —137 personas que arribaron a Estambul el sábado, de un total de 463—, “podemos pensar que hay un escenario favorable, aunque unilateral y arbitrario, que puede resolver en un corto plazo la preocupación más acuciante, que es saber que los seis compañeros estarán pronto a salvo, fuera de la jurisdicción israelí”.
Sin embargo, no se ha confirmado cuándo ni bajo qué condiciones saldrán los mexicanos.
Lagunas en la información oficial

Patricia Lúevano, coordinadora del Global Movement por Gaza, cuestionó la falta de certeza ofrecida por las autoridades diplomáticas. “Ni la cancillería ni el embajador han podido darnos la certeza que les urge a las familias”, afirmó. Respecto al último comunicado oficial, indicó que “hay muchas lagunas. No sabemos en qué condiciones aceptaron” su repatriación los seis detenidos.
Desde que se interceptaron las 43 embarcaciones de la flotilla, el grupo de familiares ha sostenido dos reuniones con funcionarios de la Cancillería, encabezadas por la subsecretaria María Teresa Montoya. En los encuentros también participaron el director para Medio Oriente, Aníbal Gómez Toledo, la directora de Protección Consular, Vanessa Calva, y el consultor jurídico Pablo Arrocha.
Comunicación limitada y denuncias de malos tratos
De acuerdo con Peña, se mantiene un canal grupal de comunicación por WhatsApp con el embajador Escanero, aunque “sólo comparte generalidades” y no responde a las preguntas de fondo. Explicó que “los compañeros se encuentran en una prisión con muy mala reputación por la violación a los derechos humanos de los reclusos”.
También señaló un cambio en el enfoque de la Cancillería, al pasar de declaraciones que indicaban contacto directo con el gobierno israelí a una postura más reciente en la que se afirma que se está gestionando la repatriación en coordinación con otros países.
El grupo de familiares y defensores mantiene contacto con el Centro por los Derechos Civiles de la Población Árabe en Israel (Adalah). Esta organización logró reunirse con cerca de 80 detenidos en Ketziot —aunque no con los seis mexicanos—, y reportó maltratos y agresiones por parte de los guardias.
Según Peña, fue a través de Adalah que se supo que “entre el jueves y el viernes se realizaron cerca de 200 audiencias sin notificación previa ni presencia de defensores o asesores jurídicos”, y que las deportaciones realizadas con la coordinación de la embajada turca en Tel Aviv “no fueron reportadas previamente a los abogados de los detenidos”.
Fallas de atención temprana
Lúevano, responsable del capítulo mexicano de la flotilla, detalló que la SRE fue notificada desde el 2 de septiembre sobre la integración de seis mexicanos a la misión. Sin embargo, en un primer momento “sólo se ‘tomó nota’” y no fue sino hasta el 19 de ese mes que se envió una carta al entonces canciller Juan Ramón de la Fuente, cuya respuesta fue únicamente un acuse de recibo.
Tras los ataques contra la flotilla en Túnez y Creta, la coordinación envió una nueva comunicación urgente el 24 de septiembre dirigida a la Dirección de África, Asia Central y Medio Oriente. Su titular, Aníbal Gómez, respondió estableciendo una mesa de trabajo que sesionó al día siguiente.
Posteriormente se realizaron reuniones los días 29 de septiembre, 1º y 3 de octubre. Según Lúevano, “el del viernes ya no fue tan cordial. No supieron responder a nuestras preguntas más básicas. Lo mismo sucedió con el embajador Escanero… a partir de mi último mensaje, el viernes a las seis de la mañana, silencio. No entendemos por qué”.
Una nueva reunión está programada para este lunes, en la que familiares y abogados buscarán obtener información concreta y garantías sobre la integridad y el proceso legal de los detenidos.
Con Información de La Jornada
Fotos: X @eledesmaa / AP
