Programas sociales son estabilizadores económicos, no simple buena voluntad: académico Mauro Rodríguez

Comparte la nota

  • Según el académico Mauro Rodríguez García, estas políticas no sólo combaten la pobreza, sino que amortiguan los efectos de las crisis económicas y fomentan la actividad productiva

México; 2 de noviembre 2025.— Los programas sociales no deben verse como simples gestos de “buena voluntad”, sino como instrumentos fundamentales para estabilizar la economía, afirma Mauro Rodríguez García, autor de Crisis y ciclos económicos y catedrático de la UNAM. “Los estabilizadores son medidas de política económica que buscan revertir los impactos nocivos de una caída en la demanda agregada”, explicó el especialista.

En México, donde la desigualdad persiste de manera estructural, estos mecanismos incluyen becas universitarias, apoyos a madres solteras, pensiones para adultos mayores y apoyos a personas con discapacidades o enfermedades graves. “Levantan el consumo cuando ha colapsado, porque el sistema genera desigualdad en el tiempo”, subrayó Rodríguez, destacando que la inyección directa de recursos a los sectores vulnerables ayuda a dinamizar la economía además de reducir la pobreza y la desigualdad.

Europa también cuenta con estabilizadores económicos

El académico señaló también que en Europa existen los llamados “servicios de interés económico general”, que incluyen energía eléctrica, agua potable y correos a precios mínimos o gratuitos para sectores de bajos ingresos, funcionando de manera similar como estabilizadores económicos. “En México hay miedo a las políticas anticíclicas”, lamentó, recordando la reticencia de gobiernos pasados a ampliar este tipo de intervenciones por temor a desequilibrios fiscales.

Rodríguez repasó la historia del concepto de “crisis” económica y cómo ha sido desplazado en la literatura contemporánea. “Pocos autores hablan de crisis; prefieren recesión o Gran Depresión”, señaló, recordando que en 1920 el economista Wesley Clair Mitchell reemplazó el término “crisis” por “recesión” para suavizar sus connotaciones. “En esos tiempos, los gobiernos del mundo buscaban dominar sin admitir la inestabilidad inherente al capitalismo”, ironizó.

El modelo que se transforma

El especialista trazó los ciclos económicos hasta el siglo XIX, cuando economistas como Saint-Simon documentaron patrones de expansiones y contracciones, booms y depresiones. “La economía industrial generó crisis recurrentes, explicadas inicialmente por el subconsumo: los obreros pobres no consumen lo producido, pero el problema radica en que los capitalistas no gastan sus excedentes”, explicó.

Además, Rodríguez recordó que pensadores marxistas, como Rosa Luxemburgo, identificaron estos ciclos como inherentes a la plusvalía, un concepto que la teoría neoclásica, predominante en la educación económica, ignora al reducir a los humanos a simples “consumidores y productores”. “Hay alternativa: cambiar el modelo”, propuso. “En una economía socialista, el excedente se usa para el crecimiento social y satisfacer necesidades colectivas”, añadió, señalando que, aunque intentos anteriores han fracasado por razones políticas, en 50 0 100 años podría concretarse su viabilidad.

Con Información de La Jornada
Fotos: Internet

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *