“Mija, cuando leas estas letras se te llenarán los ojos de agua, pero perdóname”: Ramiro confesó en carta póstuma y señaló a ‘El Licenciado’

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  • En la primera audiencia sorprendió la aparición de una carta que la pareja de Ramiro encontró en su maleta; ahí explicó cómo fue cooptado para reclutar y entrenar a los homicidas de Manzo. Reveló miedo hacia su jefe: El Licenciado

Morelia, Michoacán; 23 de noviembre 2025.— En una hoja de cuaderno, Ramiro N. dejó un relato que nunca pudo contar en vida. Su carta póstuma, hallada por su pareja Paulina N., se convirtió en la evidencia que en los hechos vincula a Jorge Armando N., alias “El Licenciado”, como presunto líder en el asesinato de Carlos Manzo, según lo presentado durante la audiencia pública del caso que también involucra a siete policías municipales de Uruapan que fungían como escoltas de Manzo.

De vendedor en Tepito a reclutador del crimen

Ramiro, originario de la Ciudad de México, vendió perfumes, después playeras, para luego vender tenis y ropa en el mercado de Tepito antes de ser reclutado por el crimen organizado. Su destino cambió cuando aceptó un trabajo que jamás imaginó: reclutar a jóvenes dispuestos a todo, adictos a las metanfetaminas, y prepararlos para asesinar a Carlos Manzo.

“Mija, cuando leas estas letras se te llenarán los ojos de agua, pero perdóname, porque hice las cosas mal, no andaba en nada del aguacate. Te mentí”

Con esa confesión, Ramiro comienza a relatar cómo llegó a Uruapan días antes del crimen, asegurando a su pareja que iría a trabajar en el aguacate, pero en realidad su misión era otra. En la carta describe cómo contactó a los adolescentes Víctor Manuel N. y Fernando Josué N., de 17 y 16 años, respectivamente, y los entrenó en el manejo de armas, dónde disparar, logística y en la ejecución del plan criminal.

El temor a su jefe y la sentencia de muerte

A pesar de cumplir con su encargo, Ramiro vivía con miedo constante. Temía a “El Licenciado. Su carta detalla cómo fue llamado por su jefe quien le instruyó para que se afeitara la barba y mantuviera un perfil bajo. Pero poco después fue contactado nuevamente; más tarde pasaron por él en un taxi, y esa es la última vez que lo vieron con vida.

“Sólo quería hacer algo para ustedes y te fallé, hice las cosas mal, ni tú ni nadie tienen la culpa de lo que hice; seguramente cuando leas esto, yo estaré muerto, porque nos van a querer silenciar. Cualquier cosa que me pase, estaba trabajando para El Licenciado”

El 10 de noviembre Ramiro fue localizado muerto al igual que Fernando Josué, en la carretera Uruapan-Paracho a la altura de la comunidad indígena de Capácuaro, cumpliéndose así sus peores temores.

Advertencias sobre la Fiscalía y detalles del crimen

En la misma misiva, Ramiro también proporciona información precisa sobre su jefe El Licenciado, y el grupo criminal al que pertenecía, incluyendo números telefónicos y vínculos con autoridades locales, advirtiendo sobre posibles complicidades en la Fiscalía Regional de Uruapan:

“No confíes en la Fiscalía Regional de Uruapan, ‘El Licenciado’ tiene comprada una parte de la Fiscalía”

Era cuestión de tiempo. Después de varios días sin saber nada de Ramiro, su pareja de nombre Paulina, revisó la maleta y entre las pertenencias encontró la carta que se convirtió en un elemento central de la investigación, pues ofrece detalles que conectan a “El Licenciado” con la planificación y ejecución del homicidio del alcalde Carlos Manzo y quién estuvo detrás del hecho.

Un testimonio que habla desde el silencio

La misiva de Ramiro N. es más que un adiós: es un testimonio que devela la estructura del crimen organizado en Uruapan y cómo jóvenes fueron utilizados y manipulados para ejecutar un asesinato. Su historia, escrita con miedo, se transformó en un documento clave que guía la investigación y el proceso penal, dejando un registro imborrable de su experiencia y del papel que jugó “El Licenciado” en el asesinato del alcalde de Uruapan, Carlos Manzo.

Foto: FGE Michoacán

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