- El mandatario recibió la marcha del movimiento campesino, oportunidad en la que reivindicó la visión integradora de Bolívar como respuesta histórica a la injerencia extranjera. “Se acercan tiempos de unión grancolombiana”

Caracas, Venezuela; 10 de diciembre 2025.— El presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, encabezó en el Palacio de Miraflores la recepción de una marcha del movimiento campesino venezolano que protestó contra la amenaza militar de Estados Unidos y los recientes asesinatos de pescadores en el Caribe. Ante miles de simpatizantes, el mandatario reiteró que su país no cederá ante presiones externas y lanzó un mensaje directo: “¡Basta de guerras eternas y masacres imperiales!”.
Durante su discurso, Maduro insistió en que la actual coyuntura abre una oportunidad histórica para la integración regional. Aseguró que “se acercan tiempos de unión grancolombiana”, evocando el proyecto político impulsado por Simón Bolívar hace dos siglos que abarcaba a Venezuela, Colombia, Ecuador y Panamá. Posteriormente volvió sobre esa idea afirmando: “Lo sé, lo presiento en mi corazón que los tiempos que vienen los para la unión Venezuela y Colombia (…) más temprano que tarde tenemos que refundar la Gran Colombia”.
Las declaraciones del mandatario coinciden con un contexto de tensión creciente tras los recientes señalamientos del presidente estadounidense Donald Trump, quien ha reiterado amenazas directas contra Venezuela y Colombia y ha anunciado posibles ataques terrestres “muy pronto”, acusando a ambos países de enviar drogas al territorio estadounidense. En respuesta, Venezuela denuncia que tales afirmaciones buscan justificar una escalada militar en la región.
Maduro también expresó su agradecimiento a las movilizaciones internacionales en defensa de Venezuela. Destacó especialmente las protestas en Oslo, Noruega, contra la entrega del Premio Nobel de la Paz a la opositora María Corina Machado, a quien acusó de promover una intervención extranjera. “Lo más impresionante fue la multitudinaria marcha del pueblo de Oslo que salió a gritar ‘¡no a la guerra por petróleo!’”, afirmó. Además celebró las más de 65 marchas realizadas en Estados Unidos durante el fin de semana para rechazar “la guerra de Trump contra Venezuela”.
Tensiones con Guyana y la intervención de EE.UU.
En paralelo, la vicepresidenta venezolana Delcy Rodríguez criticó con dureza que el gobierno de Guyana firmara una carta de intención para profundizar su cooperación militar con Estados Unidos. En un mensaje público escribió: “Doscientos años más tarde los agentes de Monroe reclutan a políticos serviles que satisfagan a los intereses nacionales de Estados Unidos. Traicionan a su propio pueblo por una pasadita de mano en sus cabezas”. Añadió que el presidente guyanés Irfaan Ali busca entregar “el botín robado (petróleo venezolano) a los imperialistas expansionistas tocando tambores de guerra”.
La disputa territorial entre Venezuela y Guyana abarca más de 789 kilómetros de frontera en una zona administrada por Georgetown pero reclamada históricamente por Venezuela. De acuerdo con una comunicación de la oficina presidencial guyanesa emitida el martes, el acuerdo militar firmado reafirma la “asociación de seguridad de larga data” con Washington y forma parte de la estrategia estadounidense Lanza del Sur, cuyo propósito es reforzar alianzas militares en el hemisferio y ampliar la cooperación con países del Caribe.
Esta operación ha sido objeto de fuertes cuestionamientos internacionales. Según expertos de derechos humanos avalados por la ONU, Lanza del Sur ha dejado más de 80 asesinatos extrajudiciales en los últimos meses, tras ataques contra embarcaciones en aguas internacionales del Caribe bajo la acusación de intentar traficar drogas hacia Estados Unidos. Además, incluye el despliegue de más de 15 mil tropas y una flotilla de al menos diez naves de guerra, entre ellas el portaviones Gerald Ford, considerado el más grande del mundo. Venezuela sostiene que este despliegue constituye una amenaza directa y recuerda que desde la Casa Blanca se ha calificado al gobierno venezolano como un “cartel” y una “organización terrorista”. El propio Trump afirmó esta semana que “Maduro tiene los días contados”.
La disputa por el petróleo venezolano
El gobierno venezolano insiste en que la motivación central de Estados Unidos es el control de sus inmensas reservas de crudo. Venezuela posee cerca de 303 mil 800 millones de barriles certificados, la mayor reserva petrolera del planeta, por encima de los 266 mil millones de Arabia Saudita.
Con un ritmo de producción de 1 millón 100 mil barriles por día reportado por Petróleos de Venezuela S. A. (PDVSA) en el tercer trimestre de 2025, y exportaciones aproximadas de 950 mil barriles diarios, estas reservas garantizan suministro para más de un siglo. El petróleo venezolano, además, es compatible con gran parte de las refinerías estadounidenses en el Golfo de México, lo que lo convierte en un recurso altamente estratégico para Estados Unidos pues le aseguraría el suministro por varias décadas.
En este contexto, Venezuela sostiene que la estrategia militar estadounidense, presentada como una operación antidrogas, es en realidad un intento de forzar un cambio de gobierno para controlar sus recursos energéticos. Para Venezuela, la combinación de amenazas militares, despliegues navales y presión diplomática confirma que la disputa por el petróleo es el eje central de la crisis actual.
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