- Documentó que el crecimiento sin precedentes de la riqueza extrema fortalece la captura del poder político y profundiza la desigualdad social; ejemplifica con el caso y las políticas del presidente Donald Trump

México; 19 de enero 2026.— La riqueza de los megarricos del mundo se aceleró en 2025 a un ritmo hasta tres veces mayor que en los últimos cinco años, con efectos directos sobre la democracia y la toma de decisiones públicas, advirtió la confederación de orgnizaciones no gubernamentales, Oxfam, en su informe global “Contra el imperio de los más ricos. Defendiendo la democracia frente al poder de los milmillonarios”.
La organización alertó que el fenómeno ya no se limita a la desigualdad económica, sino a la captura del poder político. “El auge de las oligarquías impacta negativamente en todas las sociedades del mundo”, subrayó.
Trump, un caso emblemático
Como caso emblemático, Oxfam señaló a Estados Unidos tras el regreso de Donald Trump a la presidencia. Desde su victoria para un segundo mandato, la riqueza conjunta de los milmillonarios aumentó más de 16 por ciento y alcanzó un récord de 18.3 billones de dólares en el último año, impulsada por políticas que “redujeron impuestos a los superricos, bloquearon avances en cooperación fiscal internacional, revirtieron esfuerzos contra el poder de los monopolios y empujaron el valor de las acciones ligadas a la inteligencia artificial”.
El contraste es marcado: casi la mitad de la población mundial vive en pobreza, con menos de 8.3 dólares diarios, y una cuarta parte enfrenta hambre moderada o grave. En ese contexto, Oxfam advierte sobre “la compra de la democracia”.
12 hombres más ricos del mundo
El informe detalla que los 12 hombres más ricos del planeta concentran más riqueza que la mitad más pobre de la humanidad, es decir, más de 4 mil millones de personas. Tan acelerada es la acumulación que el crecimiento patrimonial de un sólo año permitiría entregar 250 dólares a cada habitante del planeta y aun así dejaría a los magnates con 500 mil millones de dólares adicionales.
Además, un megarrico tiene cuatro mil veces más probabilidades de ocupar un cargo político que cualquier otra persona. En las elecciones de 2024 en Estados Unidos, uno de cada seis dólares gastados por candidatos y partidos provino de donaciones de apenas 100 familias multimillonarias. “Las personas más ricas del mundo han construido su poder político principalmente de tres formas: comprando apoyo, invirtiendo en legitimar el poder de las élites y garantizándose un acceso directo a las instituciones”.
América Latina y el Caribe: “década dorada” para milonarios
Oxfam estima que en América Latina y el Caribe, mientras la región se encamina a otra década perdida en reducción de la pobreza, los millonarios avizoran una “década dorada”. En el último año, su riqueza creció 39 por ciento, 16 veces más rápido que el crecimiento económico regional de 2.4 por ciento.
Actualmente hay 109 magnates en la región, 14 más que a finales de 2024, con una riqueza conjunta de 622 mil millones de dólares, casi equivalente al PIB combinado de Chile y Perú. “Este desequilibrio perpetúa élites que compran influencia política y reproducen la desigualdad por generaciones”, advirtió Gloria García-Parra, directora regional de Oxfam.
El informe también desmonta la meritocracia: 53.8 por ciento de los milmillonarios latinoamericanos heredaron parcial o totalmente su fortuna. En contraste, la riqueza de los megarricos crece en promedio 54 millones de dólares diarios, mientras el salario mínimo anual promedio en la región es de 4 mil 815 dólares, lo que implica que un trabajador necesitaría 102 años para ganar lo que un milmillonario obtiene en un sólo día.
Oxfam concluye que estas fortunas provienen principalmente de sectores altamente concentrados. Alrededor de 65 por ciento se origina en el sector financiero y de inversión, medios y telecomunicaciones, así como energía y recursos naturales, donde “el poder económico se convierte en poder político, alimentando un ciclo de concentración que sostiene y reproduce la desigualdad”.
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