- El canciller ruso Lavrov retoma el posicionamiento de Rubio por pretender “administrar Irán”, como antes “anunciaron que gobernarían Venezuela” y ahora “están diseñando un plan similar para Cuba”

Moscú, Rusia; 03 de marzo 2026.— Rusia acusó este martes a Estados Unidos de mantener una política orientada a “administrar” otros Estados soberanos y advirtió que, tras lo ocurrido con Venezuela, ese país no se detendrá en su intención de intervenir en Irán ni en Cuba. “En lo que respecta a Irán, —el secretario de Estado— Marco Rubio planteó hace poco la posibilidad de que Estados Unidos administre Irán. Igual que anunciaron que gobernarían Venezuela y ahora están diseñando un plan similar para Cuba”, externó Serguéi Lavrov.
En rueda de prensa, el ministro de Relaciones Exteriores, explicó que este patrón podría extenderse a otros países alrededor del mundo.
“Y probablemente habrá más porque está —el caso de— Palestina, que ciertamente es un plan —del presidente— Donald Trump, que los países árabes manifestaron la disposición de apoyarlo. Rusia y China no nos opusimos en el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), pero es un plan que no contempla el cumplimiento de las resoluciones de la ONU sobre la creación de dos Estados, Palestina e Israel”.
Visión rusa sobre la estrategia de Estados Unidos
Lavrov afirmó que, tras sus conversaciones y las del presidente Vladimir Putin con sus homólogos estadounidenses, la percepción de Rusia es clara: “Estados Unidos quiere que se entiendan y respeten sus intereses nacionales. En respuesta, ellos ofrecen entender y respetar los intereses nacionales de las otras grandes potencias (nucleares). Al menos de las grandes potencias. Todo el tiempo notamos esto”.
A partir de esa lectura, consideró necesario abrir un diálogo de fondo con Estados Unidos: llegó la hora de “hablar a fondo con Estados Unidos acerca de cómo se ve Washington en el mundo actual y qué papel otorga a todos los demás. Por razones obvias, es un tema muy actual para las potencias nucleares”, indicó.
En ese contexto, recordó la propuesta formulada por Putin en enero de 2020 para celebrar una “cumbre de los cinco”, en referencia a los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. La iniciativa, que no prosperó, fue calificada por algunos analistas como una “nueva Yalta”, en alusión al reparto del mundo de influencia acordado en 1945 posterior a la Segunda Guerra Mundial.
Cuestiona argumentos sobre el programa nuclear iraní
Al referirse a los motivos expresados por Estados Unidos e Israel para iniciar los ataques contra Irán, el jefe de la diplomacia rusa sostuvo: “hasta el momento no hemos visto pruebas de que Irán desarrolló armas nucleares, precisamente el principal argumento, si no el único, para iniciar la guerra. Lo que hay es la confirmación tanto del Organismo Internacional de la Energía Atómica como de miembros de los servicios de inteligencia estadunidenses en el sentido de que Irán no desarrolló ni fabricó armas nucleares”.
Lavrov dijo que Rusia mantiene “muchas dudas” sobre que el enriquecimiento de uranio sea la causa real de los bombardeos, como declaró Steve Witkoff, emisario de la Casa Blanca, a quien llamó “negociador estadunidense para todo”. Advirtió: “si esta guerra realmente se inició para quitar a Irán su derecho inalienable a enriquecer uranio con fines pacíficos, derecho que tienen todos los demás Estados del mundo, puedo asegurar que en Irán aparecerán fuerzas, movimientos influyentes que van conseguir lo que quiere evitar Estados Unidos: tener armas nucleares”.
El canciller ruso concluyó con una afirmación directa sobre la lógica de disuasión con la que se conduce la Administración de Trump, y es que aseguró que “Estados Unidos no ataca a los países que tienen bombas atómicas”.
Las declaraciones se producen en un momento de alta tensión internacional, con el conflicto en Oriente Próximo en desarrollo.
Foto: Ilustrativa – Reunidos en Moscú el 18 de febrero del 2026: el ministro Serguéi Lavrov, ubicado en segunda posición a la rederecha; el presidente ruso Vladímir Putin, tercero a la derecha, y el ministro de Asuntos Exteriores cubano, Bruno Rodríguez Parrilla, el tercero a la izquierda.
