Irán advierte “guerra económica a gran escala” tras ataque de Israel contra el mayor yacimiento gasífero South Pars

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En consecuencia, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) anunció cinco instalaciones energéticas en la región vinculadas a intereses de Estados Unidos e Israel, como “objetivos legítimos”

Teherán, Irán; 18 de marzo 2026.— Una nueva fase del conflicto en Medio Oriente se abrió tras el ataque por parte de Israel y Estados Unidos contra el yacimiento de gas South Pars, en Irán, considerado parte del mayor reservorio de gas natural del mundo. El hecho marca uno de los ataques directos contra infraestructura energética clave iraní en el golfo Pérsico.

El complejo, compartido con Qatar, concentra entre el 8% y el 10% de las reservas mundiales de gas y es la principal fuente de ingresos energéticos de Irán. Tras el bombardeo, Irán advirtió que la ofensiva podría detonar “una guerra económica a gran escala”. De acuerdo con reportes de medios iraníes, los ataques alcanzaron plataformas de extracción en la zona offshore, instalaciones de procesamiento en Asaluyeh y tanques de almacenamiento de gas y condensados.

Testimonios en la zona reportaron explosiones de gran magnitud e incendios visibles a varios kilómetros. Al menos dos refinerías suspendieron operaciones, afectando una capacidad cercana a los 100 millones de metros cúbicos diarios, una porción relevante de la producción nacional.

“Peligroso e irresponsable”: Qatar

Qatar condenó el ataque y lo calificó como “peligroso e irresponsable”, en medio de crecientes riesgos para la seguridad energética global. El impacto en los mercados fue inmediato: el gas natural registró alzas superiores al 12% en Europa y Asia, mientras el crudo Brent superó los 105 dólares por barril ante el temor de una interrupción prolongada del suministro en el Golfo Pérsico.

Autoridades iraníes informaron que la producción en South Pars se encuentra parcialmente suspendida mientras se evalúan los daños, aunque estimaciones independientes advierten que la recuperación podría tardar semanas o incluso meses.

Medios israelíes señalaron que el ataque fue ejecutado por fuerzas de Israel con consentimiento de Estados Unidos, aunque el ejército israelí no emitió comentarios inmediatos.

Desde Doha, autoridades qataríes condenaron la acción y la calificaron como una escalada “peligrosa e irresponsable”, al advertir que podría comprometer la estabilidad del suministro energético global. El país alberga además la mayor base aérea estadounidense en la región. Desde

Irán responderá contra infraestructura energética

En respuesta al ataque, la Guardia Revolucionaria iraní ordenó a países vecinos —incluidos Arabia Saudita Emiratos Árabes Unidos y Qatar— evacuar cinco instalaciones energéticas que tras el ataque recibido denominó ‘objetivos legítimos’: la refinería SAMREF (Arabia Saudita), el yacimiento de gas Al Hosn (Emiratos Árabes Unidos), el complejo petroquímico Jubail (Arabia Saudita), el complejo Chevron Mesaieed (Qatar) y las refinerías Ras Laffan 1 y 2 (Qatar), que albergan la terminal de GNL más grande del planeta.

El impacto del ataque es significativo. Hasta este martes, Estados Unidos e Israel se abtenían de atacar directamente la infraestructura energética iraní, bajo advertencia del país persa de que en consecuencia desencadenaría represalias del mismo nivel, sin embargo este miércoles atacaron South Pars, recrudeciendo la volatilidad de los mercados internacionales.

Asimismo, Irán había reportado que durante la noche del martes lanzó misiles contra blancos israelíes en Tel Aviv, Haifa y Beersheba, y contra bases estadounidenses en varios países de la región, incluidos Bahréin, Irak, Jordania, Kuwait, Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos.


Foto: [Archivo] Yacimiento de gas de South Pars, en el puerto de Asaluyeh (Irán)

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