El fracaso que Salinas Pliego prefiere no recordar: cuando Elektra vendió autos chinos y dejó tirados a 5 mil mexicanos

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Además de vender los vehículos como si fueran licuadoras, cuyas refacciones eran inexistentes en México, Salinas Pliego rescindió el proyecto sin previo aviso a los compradores y culpó a la “debilidad de la economía mundial”

México; 07 de junio 2026.— Año 2008. Vas a Elektra por un refri y sales con un coche nuevo. Cero kilómetros, made in China, pagos semanales de 350 pesos. ¿Qué podría salir mal? Pues todo.

Salinas Pliego firmó con FAW, uno de los gigantes automotrices de China, para vender autos en sus tiendas. Habría planta en Michoacán, 100,000 unidades al año, 4,000 empleos. La lógica era simple: si vendía televisores y motonetas Italika a crédito, ¿por qué no coches?.

Tres modelos llegaron a piso: F1, F4 y F5. Entre 69,900 y 114,900 pesos, por debajo del mercado. Pagos semanales con Banco Azteca que terminaban triplicando el precio de contado. Speedy se encargaría del servicio.

Salió volando. 5,000 unidades el primer año. Hasta que las ruedas empezaron a tronar.

Suspensiones que no aguantaban un tope mexicano. Acabados que se caían. Refacciones inexistentes. Speedy ponía cara de “yo solo cambio aceite, joven”. Las piezas desde China llegaban cuando se acordaban.

Y entonces, septiembre de 2009. Un lunes los logos de FAW estaban en las tiendas Elektra. El martes, no. Sin aviso, sin comunicado, sin nada. 5,000 dueños se enteraron por su cuenta de que su marca acababa de evaporarse del país.

Elektra le reportó a la Bolsa una pérdida de 276 millones de pesos y culpó a “la debilidad de la economía mundial”. Traducción ejecutiva: nos salió mal y ya nos vamos. La planta de Michoacán nunca pasó de la foto de la primera piedra.

Quince años después siguen rodando unas 1,000 unidades. Casi todas como taxis en CDMX, Edomex, Guerrero y Veracruz. Si subes a un taxi que no reconoces, hay posibilidades de que sea un FAW jubilado. El resto vive en Mercado Libre vendido como chatarra. La falla más común, oh sorpresa, sigue siendo la suspensión.

El propio Salinas Pliego ha admitido en entrevistas que fue uno de sus peores fracasos. Confesión rara en un empresario que normalmente sale a redes a explicarte porqué él tiene razón y tú no.

Lo irónico es esto: FAW no fracasó por china. Fracasó porque la vendieron como si fuera una licuadora. Años después llegaron Chirey, MG, BYD y JAC con concesionarios serios, garantías y plantas. Y miren cómo venden hoy.

No fueron los chinos los que pavimentaron la mala fama de sus autos en México durante una década. Fue Salinas Pliego.


Foto: Cortesía

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