
La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que el principal problema de Petróleos Mexicanos (Pemex) no es la producción ni el mercado, sino la deuda heredada de gobiernos pasados, particularmente la acumulada en el sexenio de Enrique Peña Nieto.
De acuerdo con cifras expuestas por la mandataria, la deuda de la empresa productiva del Estado pasó de 46 mil millones de dólares en 2007, durante el gobierno de Felipe Calderón, a 105 mil millones al cierre de 2018, en la administración de Peña Nieto. Es decir, un incremento de 60 mil millones de dólares.
“¿Cómo es posible que en 2007 tuviera 46 mil millones de dólares de deuda y haya pasado a 105 mil millones? Son 60 mil millones más, pero además en ese periodo bajó la producción de todo: gasolinas, diésel, turbosina, petróleo crudo y gas”, cuestionó Sheinbaum.
Una losa que sigue pesando sobre Pemex
La presidenta subrayó que este sobreendeudamiento histórico, lejos de traducirse en mayor inversión productiva, derivó en una caída de la producción energética y en un déficit estructural que aún hoy asfixia a la petrolera.
Actualmente, Pemex enfrenta vencimientos anuales de deuda por cerca de 300 mil millones de pesos, lo que equivale a alrededor de 1% del PIB nacional. Buena parte de sus recursos se destinan al pago de intereses y obligaciones financieras, limitando la capacidad de inversión en exploración, refinación y modernización.

Proveedores: la presión inmediata
Además de la deuda financiera, Pemex arrastra un pasivo con proveedores que al 30 de junio ascendía a 430,540 millones de pesos.
Sheinbaum informó que su administración ya ha cubierto aproximadamente 240 mil millones de pesos, y que a partir de este lunes 8 de septiembre inició una nueva ronda de pagos mediante un esquema financiero diseñado con la Secretaría de Hacienda y Banobras.
“Con este instrumento se cubrirá prácticamente todo lo invertido este año y se dará respiro a las empresas que trabajan con Pemex”, sostuvo.
La estrategia del gobierno: de la emergencia a la autosuficiencia
El plan de la administración federal para rescatar a Pemex contempla dos ejes:
- Apoyo fiscal transitorio hasta 2026, que permita cubrir vencimientos inmediatos y estabilizar las finanzas de la empresa.
- Renegociación y reestructura de pasivos, incluyendo la recompra de bonos por hasta 9,900 millones de dólares y la creación de un fondo de 250 mil millones de pesos (con Hacienda y Banobras) para proyectos estratégicos y pagos a proveedores.
La meta declarada por el gobierno es que Pemex alcance autosuficiencia financiera en 2027, sin necesidad de apoyos directos del erario.

Datos claves que ha dado la Presidenta
“El mayor problema de Pemex es la deuda del periodo neoliberal, particularmente de Calderón y Peña Nieto”.
“En ese tiempo se endeudaron con 60 mil millones de dólares adicionales, pero no creció la producción, bajó”.
“Se han pagado cerca de 240 mil millones de pesos a proveedores; hoy inicia una nueva ronda con un instrumento de Hacienda y Banobras”.
Mientras en el pasado se contrajeron 60 mil millones de dólares en deuda sin que la producción aumentara, hoy el gobierno busca revertir esa tendencia con una estrategia de saneamiento financiero y rendición de cuentas. El reto es enorme: convertir la losa heredada en una oportunidad para reestructurar Pemex y demostrar que la petrolera puede sobrevivir a su propio endeudamiento.
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