- El público reunido en el corazón de la Ciudad de México cantó, lloró y celebró al “Divo de Juárez” con la proyección de su icónico concierto de 1990 y material inédito de Netflix

Ciudad de México; 9 de noviembre 2025.— Desde temprano, el Centro Histórico comenzó a transformarse. A las 16:00 horas, el tránsito colapsó y los alrededores del Zócalo se llenaron de banderas, carteles y atuendos brillantes. El motivo: rendir homenaje una vez más a Juan Gabriel. La multitud esperaba con ansias la proyección del concierto que el artista ofreció en 1990 en el Palacio de Bellas Artes, acompañado de fragmentos nunca antes vistos del documental Juan Gabriel: debo, puedo y quiero, dirigido por María José Cuevas.
El ambiente se tornó festivo cuando aparecieron las primeras imágenes del cantante. En las pantallas se recordó a “el primer cantante popular que violó la catedral de la cultura en México y que vendió en ocho horas el boletaje para los cuatro conciertos”. Las luces se reflejaban sobre la plancha del Zócalo cuando comenzaron las primeras notas de Yo no nací para amar. Miles de voces unidas entonaron el clásico, creando un instante de silencio reverente seguido de un estallido de emoción colectiva.

Carteles con frases como “Dios me dio la vida, pero Juan Gabriel me enseñó a gozarla” y “Viva Juan Gabriel” acompañaron el espectáculo. Algunos asistentes lucieron vestuarios inspirados en las diferentes etapas del artista, recordando su espíritu colorido y libre. El evento se convirtió en una fiesta popular que, como señaló Carlos Monsiváis, expresó “la necesidad de sentirnos como pueblo”.
El público bailó con Caray y coreó Se me olvidó otra vez con entusiasmo. La cámara enfocó rostros emocionados y cuerpos que se movían sin pudor, todos envueltos en la energía del momento. Al llegar Amor eterno, el canto se convirtió en plegaria; incluso la bandera monumental pareció acompañar la melodía con su movimiento.

La velada cerró con Hasta que te conocí, De mí enamórate y Adiós amor, entre aplausos, lágrimas y gritos de cariño. En medio de la nostalgia y la celebración, resonaron las palabras del propio Juan Gabriel cuando le preguntaron cuántas de sus más de doscientas canciones eran buenas: “Todas”. Y anoche, en el corazón del país, el público volvió a darle la razón.

Fotos: Gobierno de la CDMX
