Asfura y Nasralla se disputan voto a voto la presidencia de Honduras con 58% del escrutinio

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  • Un virtual empate sacude las elecciones hondureñas mientras los partidos exigen transparencia total en el conteo. La distancia de apenas 515 votos mantiene a la nación en suspenso

Tegucigalpa, Honduras; 1 de diciembre 2025.— Con el país en vilo y un clima político altamente polarizado, Honduras enfrenta una de las contiendas presidenciales más cerradas de su historia reciente. Con 58 por ciento de las actas escrutadas, el Consejo Nacional Electoral (CNE) mantiene a los dos principales aspirantes prácticamente empatados, con una diferencia mínima que podría modificarse conforme avance el conteo.

Los datos preliminares colocan a Nasry Asfura, del derechista Partido Nacional, con 39.91%, apenas por encima del centrista Salvador Nasralla, quien suma 39.89%. La distancia entre ambos es de solo 515 votos, un margen insuficiente para perfilar un ganador en un país donde no existe segunda vuelta electoral.

En un tercer lugar distante figura la candidata del partido oficialista LIBRE, Rixi Moncada, con 19.16%, quien desde antes del primer corte había advertido que no reconocería los resultados preliminares difundidos por el organismo electoral.

Tensión política y llamados a esperar el 100% del escrutinio

El cierre de la jornada registró una ola de mensajes desde las dirigencias partidistas. La presidenta Xiomara Castro amplificó en su cuenta de X el llamado de Manuel Zelaya, coordinador de LIBRE, quien pidió “mantenernos en pie de lucha hasta obtener el escrutinio final con el 100 por ciento de las actas presidenciales”.

Moncada también instó a su base a sostenerse en alerta, al escribir en la misma red: “Les solicito mantenernos en pie de lucha hasta obtener los resultados finales con el 100 por ciento de las actas presidenciales, alcaldías y diputaciones. Mañana (lunes) en conferencia de prensa, informaré mi posición política en relación con los resultados presidenciales que publica el CNE”.

La estrecha diferencia, sumada al historial de tensiones políticas en el país, mantiene encendidos los focos de preocupación entre observadores internacionales. El Centro para la Investigación de las Políticas Económicas (CEPR) advirtió que “LIBRE y los otros dos partidos opositores parecen tener una gran confianza en su victoria, y existe un riesgo significativo de que ambos bandos se nieguen a reconocer los resultados si pierden”.

Un país marcado por crisis institucionales

Honduras continúa arrastrando las secuelas del golpe de Estado de 2009 contra Zelaya, un episodio que fracturó la institucionalidad y cuya sombra volvió a asomar durante estas elecciones. Las bases de LIBRE recuerdan esa ruptura mientras el país sigue lidiando con altos índices de pobreza —seis de cada diez ciudadanos— y desafíos de seguridad marcados por el crimen organizado.

En estos comicios también se renovaron los 128 diputados, cientos de alcaldías y miles de cargos locales, bajo un ambiente de denuncias cruzadas de fraude y advertencias de desconocimiento de resultados.

Interferencia externa y nuevas tensiones con Washington

La disputa electoral se vio atravesada por un inusual protagonismo internacional. Durante la semana previa, el expresidente estadounidense Donald Trump expresó abiertamente su respaldo a Asfura, asegurando que puede trabajar con él para combatir el narcotráfico y advirtiendo que “si no gana, Estados Unidos no malgastará su dinero”.

En paralelo, Trump anunció su intención de indultar a Juan Orlando Hernández, exmandatario hondureño condenado en Estados Unidos a 45 años por narcotráfico y delitos relacionados con armas. Hernández gobernó bajo las siglas del Partido Nacional, el mismo de Asfura.

Candidatos apelan a sus números y a un final ajustado

Antes de conocerse el primer corte del CNE, Asfura pidió prudencia, pero reafirmó su confianza en el desempeño de su campaña: “En ningún momento voy a salir diciendo incoherencias o darme por ganador, pero sabemos nuestros números, estoy seguro del trabajo que hemos hecho. Los resultados los van a ver al final”.

Nasralla, por su parte, afirmó que la contienda aún puede inclinarse a su favor: “La diferencia son 23,000 votos (…) es prácticamente nada”, aseguró, en referencia a proyecciones internas de su movimiento.

La posibilidad de que la propuesta de “refundación” impulsada por Moncada quede descartada parece consolidarse, lo que marcaría un rechazo mayoritario a un cambio constitucional profundo como el que Zelaya planteó en 2009.

Promesas sin detalle e indicadores mixtos

La campaña de Asfura planteó fortalecer fuerzas armadas y policía, además de impulsar empleos verdes y reformas económicas orientadas a atraer inversión. No obstante, los tres principales aspirantes fueron criticados por la falta de planes concretos para enfrentar el narcotráfico, la corrupción y el bajo crecimiento económico, factores que mantienen a Honduras entre los países más pobres del continente.

El gobierno saliente de Xiomara Castro deja indicadores mixtos: una reducción de la pobreza y la desigualdad, aunque aún elevadas, y una caída histórica en la tasa de homicidio. Organizaciones de Estados Unidos sin fines de lucro como ACLED, señalaron que las pandillas recurrieron menos a las manifestaciones públicas de violencia durante el estado de excepción, pero su presencia en las zonas urbanas no se vio mermada, en tanto que los grupos del crimen organizado ampliaron sus actividades en las zonas rurales.

La contienda también genera una lectura internacional: tanto Asfura como Nasralla han abierto la puerta a retomar relaciones con Taiwán, rotas tras el viraje diplomático del gobierno de Castro en 2023.

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