- “Empezaremos a realizar esos ataques también en tierra. Es mucho más fácil”, afirmó el mandatario estadounidense en un encuentro del Gabinete de Seguridad este martes 2 de diciembre ante la prensa

Washington, D.C.; 2 de diciembre 2025.— En un mensaje que incrementa la tensión con Venezuela, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, advirtió que las operaciones militares contra embarcaciones de presuntos narcotraficantes en el Caribe podrían extenderse “muy pronto” a territorio venezolano. Tras una reunión con su equipo de seguridad nacional, el mandatario aseguró que su gobierno “conoce las rutas” y “dónde viven los malos”, y que si es necesario se realizarán ataques terrestres como parte de su estrategia antidrogas.
“Empezaremos a realizar esos ataques también en tierra. Es mucho más fácil”, afirmó en un encuentro del Gabinete de Seguridad realizado este martes 2 de diciembre ante la prensa. Trump advirtió que esta política no se limita a Venezuela: “Cualquiera que envíe drogas a nuestro país está sujeto a ataques… no sólo Venezuela”.
Respalda a su ‘Secretario de Guerra’ pero se deslinda
‘no estuve involucrado’
La escalada verbal ocurre en medio de una creciente controversia en Washington por una presunta orden para matar a dos sobrevivientes de un bombardeo contra una narcolancha el 2 de septiembre. El secretario de Defensa, Pete Hegseth —rebautizado por Trump como “secretario de Guerra”— enfrenta fuertes cuestionamientos por su rol en la operación. No obstante, el presidente cerró filas a su alrededor: “Confío en Pete. No estuve involucrado. Quiero que esos barcos sean destruidos, y si es necesario, atacaremos por tierra”.
Hegseth defendió los ataques y describió la ofensiva como parte de un esfuerzo para “mandar a los narcoterroristas al fondo del océano”, asegurando que Estados Unidos está “deteniendo las drogas y derrotándolos”. “No vi a ningún superviviente personalmente… porque el bote estaba en llamas. Eso se llama ‘niebla de guerra’”, expresó intentando deslindarse del fallecimiento de dos sobrevivientes del primer misil que fueron ultimados con el segundo disparo.
La Casa Blanca y el Pentágono han insistido en que las acciones se ejecutaron dentro del marco legal, mientras comités del Congreso se preparan para interrogar al almirante Frank Bradley, comandante de la operación. Legisladores de ambos partidos exigen claridad sobre si el segundo ataque podría constituir un crimen de guerra.
Un ultimátum rechazado y pedidos de amnistía
La presión militar se desarrolla en paralelo a nuevas revelaciones sobre la llamada telefónica del 21 de noviembre entre Trump y el líder venezolano, Nicolás Maduro. Reportes del Miami Herald y Reuters aseguran que el diálogo fue tenso y breve, marcado por un ultimátum del mandatario estadounidense para que Maduro abandonara el poder de inmediato a cambio de garantías de salida segura.
Fuentes consultadas por ambos medios señalaron que Maduro solicitó una amnistía legal completa para él y su familia, además del levantamiento de sanciones a más de 100 altos funcionarios y la eliminación de casos abiertos en la Corte Penal Internacional. También habría propuesto que la vicepresidenta Delcy Rodríguez encabezara un gobierno interino rumbo a nuevas elecciones. Según las versiones, Trump rechazó todas las solicitudes y fijó un plazo —ya vencido— para que Maduro dejara el poder.
Maduro desafía desde Caracas
Mientras Trump analizaba escenarios con su gabinete y jefes militares, Maduro encabezó una nutrida movilización en Caracas, donde aseguró que 200 mil uniformados están listos para defender al país de cualquier incursión extranjera. Acusó a Washington de ejecutar “terrorismo psicológico” mediante acciones que, dijo, llevan 22 semanas poniendo a prueba a Venezuela.
“¡No nos podrán sacar jamás!”, afirmó frente a miles de simpatizantes reunidos en Miraflores.
Operativos y cuestionamientos
Desde septiembre, Estados Unidos ha lanzado 21 ataques contra embarcaciones sospechosas en el Caribe y el Pacífico, con un saldo de al menos 83 personas muertas, en operaciones que forman parte de la llamada Operación Lanza del Sur, que incluye el despliegue de más de una docena de buques de guerra y 15 mil efectivos.
La ofensiva —ordenada directamente por Trump— enfrenta crecientes críticas legales y humanitarias, especialmente tras las revelaciones de que Hegseth habría autorizado verbalmente “matar a toda la tripulación” del barco atacado el 2 de septiembre. El secretario de Defensa, sin embargo, defendió al almirante Bradley y aseguró que “trabajó bien dentro de su autoridad y de la ley”.
La polémica escalaría en los próximos días, cuando Bradley rinda cuentas en una sesión informativa clasificada ante los comités de Servicios Armados del Congreso.
Foto: AP
