- Denuncian a institución que se presenta como filantrópica, por desacato a resoluciones federales; tomar decisiones unilaterales, y propiciar riesgos para el bienestar de los animales resguardados en el predio de Cuajimalpa

Ciudad de México; 7 de enero 2026.— El conflicto en torno al Refugio Franciscano ha dejado de ser, según sus cuidadores, un simple diferendo administrativo para convertirse en un caso que exhibe el ejercicio de poder sin rendición de cuentas por parte de una fundación privada. Los responsables del cuidado de los animales acusan que actores vinculados a la Fundación Antonio Haghenbeck (FAH) han desconocido resoluciones federales vigentes que ordenan la restitución del predio junto con los animales que ahí habitan.
De acuerdo con los cuidadores, el desacato a dichos mandatos ha prolongado un escenario de incertidumbre jurídica y ha colocado en riesgo directo a los animales, al impedir que se garantice su estabilidad, continuidad en los cuidados y protección integral. Señalan que, pese a existir resoluciones claras, la Fundación ha optado por prolongar el conflicto mediante acciones unilaterales y opacas.
Cuidadores con experiencia comprobable
La narrativa promovida por la Fundación, agregan, contrasta con la realidad documentada del Refugio. Los cuidadores cuentan con años de experiencia comprobable en la protección, rehabilitación y atención de animales en situación de abandono, labor que ha sido respaldada por veterinarios, voluntarios y organizaciones independientes. No obstante, denuncian que desde la FAH se ha impulsado un discurso para desacreditarlos, sin considerar el impacto emocional, sanitario y ético que un desalojo o traslado forzado tendría sobre los animales.
Especialistas en bienestar animal consultados coinciden en que el Refugio Franciscano no es un inmueble intercambiable. Se trata de un espacio construido durante años, donde los animales han desarrollado rutinas, vínculos y estabilidad gracias al trabajo constante de sus cuidadores. Cualquier intervención sin un plan técnico, transparente y humano, advierten, contraviene principios básicos de bienestar animal.
Manifiestan preocupación por institución filantrópica omisa
Para los cuidadores, resulta especialmente preocupante que una institución que se presenta como filantrópica actúe, en los hechos, al margen del Estado de derecho. Afirman que la resistencia sistemática a acatar resoluciones federales erosiona la confianza pública y desdibuja los límites entre la filantropía y el abuso de poder privado.
Más allá de los comunicados oficiales, sostienen, persisten interrogantes fundamentales: ¿por qué una fundación privada decide ignorar resoluciones federales que no le favorecen?, ¿qué intereses pesan más que la vida y estabilidad de los animales?, y ¿qué precedente se establece cuando una organización actúa como si estuviera por encima de la ley?
El caso del Refugio Franciscano, concluyen, se ha convertido en un llamado de atención sobre la necesidad de que el bienestar animal, la legalidad y la rendición de cuentas prevalezcan por encima de intereses patrimoniales o decisiones discrecionales.
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