Francia pide activar “bazuca comercial” de la Unión Europea, ante presión arancelaria de Trump por Groenlandia

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  • El mecanismo aprobado en 2023 para responder a presiones económicas con fines políticos, incluye aranceles de represalia, barreras a la contratación pública, limitaciones a la inversión extranjera, entre otras medidas

París, Francia; 18 de enero 2026.— Francia confirmó que solicitará formalmente a la Unión Europea la activación del Instrumento Anti-Coerción si Estados Unidos concreta la imposición de aranceles del 10% a países europeos en represalia por el rechazo a los planteamientos del presidente Donald Trump sobre Groenlandia.

La advertencia representa un giro relevante en la relación transatlántica, al tratarse de la primera ocasión en que el bloque europeo considera emplear un mecanismo conciderado una ‘bazuca comercial’ diseñado para responder a presiones económicas con fines políticos provenientes de su principal aliado estratégico, Estados Unidos.

“Bazuca comercial”, Instrumento Anti-Coerción

El conocido como Instrumento Anti-Coerción, aprobado en 2023, fue concebido para proteger a la Unión Europea frente a sanciones, aranceles o restricciones comerciales utilizadas como herramientas de presión política. A diferencia de otros mecanismos comunitarios, su activación requiere mayoría cualificada y no unanimidad, lo que permite acortar los tiempos de respuesta a un máximo estimado de ocho meses.

Entre las medidas previstas en esta “bazuca comercial” se incluyen:

  • Aranceles de represalia
  • Restricciones al comercio de servicios
  • Limitaciones a la inversión extranjera
  • Barreras a la contratación pública
  • Acciones en materia de propiedad intelectual

Por su alcance, el instrumento ha sido apodado la “bazuca comercial” de la Unión Europea y está reservado para escenarios considerados excepcionales.

La causa: los aranceles de Trump y Groenlandia

El detonante inmediato es la amenaza de Trump de imponer aranceles a los países europeos que se oponen a que Estados Unidos tome control de Groenlandia, territorio autónomo del Reino de Dinamarca con valor estratégico en el Ártico. Desde Washington se advirtió que los gravámenes del 10% entrarían en vigor el 1 de febrero, con posibilidad de escalar hasta el 25% en junio.

La tensión aumentó tras el envío de un contingente militar europeo para respaldar maniobras danesas en la isla, acción que la Casa Blanca presuntamente interpretó como un desafío a sus intereses de seguridad nacional frente a Rusia y China.

Ante el escenario, los embajadores de la UE sostuvieron reuniones de urgencia en Bruselas, mientras el presidente francés, Emmanuel Macron, inició contactos con líderes del bloque para coordinar una respuesta conjunta. Por su parte, Dinamarca, directamente implicada, reforzó la actividad diplomática con Noruega, Suecia y Reino Unido para fortalecer la cooperación en seguridad ártica en el marco de la OTAN.

Defensa de la soberanía y rechazo a la coerción económica

La postura de europa es tanto en defensa de la soberanía, como en rechazo al uso de la coerción económica entre aliados. En ese contexto, la bazuca comercial de la Unión Europea tiene un peso simbólico adicional ya que no únicamente se trata de comercio, sino que además establece un límite político contundente.

Italia adoptó una postura más moderada. La primera ministra Giorgia Meloni calificó la amenaza arancelaria como “un error” y se ofreció como mediadora entre Estados Unidos y Europa, al considerar que la OTAN debería desempeñar un papel central en la gestión de la crisis ya que involucra una zona entratégica como lo es Groenlandia.

En paralelo, desde Groenlandia este fin de semana surgió una respuesta social contundente. Manifestaciones en Nuuk y Copenhague lanzaron el mensaje “Groenlandia no está en venta”. Una encuesta publicada en enero de 2025 indica que el 85% de la población rechaza una anexión por parte de Estados Unidos, frente a un 6% que la respalda, revelando que no es solamente un tema geopolítico sino tambien democrático-participativo.

La posible activación de la “bazuca comercial” europea marcaría un precedente inédito en el comercio internacional. De concretarse, evidenciaría la disposición de la UE a responder con firmeza incluso frente a aliados históricos cuando percibe coerción política, en un contexto donde los aranceles se consolidan como instrumentos de presión estratégica en la política, no sólo en en ámbito de la economía.

Foto: Cortesía

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