- Estados Unidos acusó a los sancionados de apoyar al “narcoestado” y advirtió que continuará con acciones contra el entorno cercano del mandatario venezolano

Washington, D.C.; 19 de diciembre 2025.— Como parte de una nueva ofensiva diplomática y financiera, el gobierno de Estados Unidos anunció la imposición de sanciones contra familiares y personas cercanas al presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, así como a su esposa, Cilia Flores, en un contexto de creciente presión sobre el mandatario sudamericano.
La medida fue dada a conocer este viernes por el Departamento del Tesoro, que informó sobre sanciones dirigidas a siete individuos presuntamente vinculados al entorno del jefe del Estado venezolano. Según la dependencia, estas personas habrían tenido un papel relevante en el sostenimiento del gobierno de Maduro.
Endurecen discurso contra Maduro
Al referirse a las razones de esta decisión, el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, acusó a los sancionados de “apoyar el narcoestado rebelde de Nicolás Maduro”, al tiempo que endureció el discurso contra la administración venezolana.
En el mismo comunicado, Bessent advirtió sobre el impacto de las actividades ilícitas que Washington atribuye al gobierno venezolano; “no permitiremos que Venezuela siga inundando nuestra nación con drogas mortales”, afirmó.
El funcionario estadounidense insistió en que la política de la Casa Blanca busca debilitar las estructuras que respaldan al gobierno de Caracas. “Maduro y sus cómplices criminales amenazan la paz y la estabilidad de nuestro hemisferio. La administración (del presidente Donald) Trump seguirá atacando a las redes que sustentan su dictadura ilegítima”, agregó.
Gobierno de Venezuela insiste en negar acusaciones
Por su parte, el Ministerio de Información de Venezuela no había emitido una respuesta oficial a las solicitudes de comentario sobre las nuevas sanciones anunciadas por Washington.
Desde Venezuela, Nicolás Maduro y su equipo han rechazado reiteradamente cualquier vínculo con actividades criminales; han sostenido que las acciones de Estados Unidos forman parte de una estrategia para provocar un cambio de régimen, y apropiarse de las amplias reservas petroleras del país.
La decisión del Departamento del Tesoro se produce en un momento en que el presidente Donald Trump ha intensificado una campaña, presión política y diplomática contra Maduro, intentando propiciar su salida del poder y ordenando un despliegue militar de gran escala en el sur del Caribe como parte de su estrategia regional.
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