
Tras los recientes casos de Chihuahua y Sinaloa, la mandataria y la cancillería recordaron las limitaciones de los embajadores de todos los países soberanos del mundo
México; 19 de mayo 2026.— Al cumplirse un año de que Ronald Johnson asumiera como titular de la Embajada de Estados Unidos en México, la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo sostuvo una postura firme contra la injerencia extranjera. Enfatizó que el enviado de Washington debe tener un comportamiento como el de cualquier representante de México en el mundo, por lo que no debe interferir o meterse en asuntos de política que corresponden al país.
La mandataria definió los límites institucionales de la diplomacia: “tienen que comportarse igual que se comporta un embajador mexicano en otro país. Nuestro embajador en Estados Unidos o nuestra embajadora en Argentina tienen labores que tienen que ver con la labor diplomática de relación con ambos países y de apoyo a los connacionales que están residiendo en ese país y de promoción de México para la inversión, para el turismo, tienen una labor. En ningún caso, ningún embajador mexicano debe meterse, esa es la instrucción que tienen todos, a la política de otros países, lo mismo tienen que ser de los otros embajadores hacia México”.
Las intervenciones de Johnson han sido señalada en diversas ocasiones aunque primero llegó a México bajo la premisa de la cooperación al ser nombrado embajador el 9 de abril de 2025; en sus redes sociales había publicado: “estoy aquí para trabajar juntos con la presidenta Sheinbaum y su equipo. Además de interés como la seguridad, la frontera y la migración, las muchas llamadas entre nuestros presidentes reflejan la importancia de nuestra relación y prioridades compartidas”.
Sin embargo la tensión escaló tras detectarse la participación de dos agentes de la CIA en un operativo antidrogas en Chihuahua, y luego de que, casi de inmediato, el norteamericano acudió a un evento público en Sinaloa donde se entrometió en la vida interna de México argumentando la ‘corrupción’.
La presidenta consideró que el comportamiento del embajador debe limitarse a sus labores diplomáticas, sin intervenir en asuntos que le corresponden a los mexicanos, y reiteró: “su labor es tener una buena relación diplomática en todos los sentidos con el gobierno de México y no intervenir, interferir, en los asuntos nacionales o sea así como nuestros embajadores se comportan así en todos lados, pues igual para cualquier embajador no solamente para el de Estados Unidos se pide exactamente las mismas consideración que están reguladas“.
Respaldando este argumento, el secretario de Relaciones Exteriores, Roberto Velasco, recordó que la Convención de Viena prohíbe explícitamente a los diplomáticos, como representantes de otro país soberano, inmiscuirse en los asuntos internos de los países receptores.
Foto: Presidencia
