
México, 26 de marzo 2026.— En medio del análisis político tras la votación en el Senado, la presidenta Claudia Sheinbaum explicó este jueves que el llamado ‘Plan B’ electoral avanzó en los puntos que considera esenciales para eliminar privilegios en el servicio público, pero reconoció que una parte central —la reforma sobre la revocación de mandato— quedó fuera por oposición de varios partidos, incluido el Partido del Trabajo (PT), aliado de Morena. La mandataria abordó el tema en la conferencia matutina, en respuesta a un cuestionamiento del periodista Hans Salazar.
Recordó que en la sesión legislativa se aprobaron dos proyectos fundamentales para su administración. Sobre el primero, relativo a las pensiones de altos funcionarios, señaló: “ayer se aprobaron dos proyectos muy importantes que nosotros enviamos. Uno es el de las pensiones millonarias o las ‘pensiones doradas’ […] pensiones de personas que recibieron ya por 20 años un millón de pesos mensuales y que ahora van a recibir $70,000 mensuales”. Subrayó que se trata de una reforma constitucional que debe ser ratificada por los congresos estatales, y reiteró que “no se puede usar el recurso público para privilegios”.
Ahorros del Plan B van a salud, educación y bienestar
La presidenta sostuvo que el segundo proyecto aprobado, parte del llamado ‘Plan B’, busca terminar con beneficios excesivos dentro del sistema electoral. Explicó que la prioridad del Ejecutivo fue preservar los candados que impiden el uso de recursos públicos para prestaciones de altos funcionarios: “es la parte que a nosotros nos importaba más. […] Que los impuestos de la gente no se vayan para pagarles seguros de gastos médicos mayores a los consejeros del Instituto Nacional Electoral […] o bonos especiales a los consejeros electorales, y que ganen […] máximo lo que gana la presidenta de la República”, afirmó. Añadió que ese ahorro “va a ser destinado a salud, educación y programas de bienestar”.
En su explicación, la presidenta Sheinbaum también mencionó la reducción del tamaño de los cabildos municipales y los topes presupuestales para congresos locales y el Senado. Dijo que estas medidas responden al principio de que “el recurso público no puede ir para el privilegio de unos cuantos o para aumentar burocracia de manera artificial”.
Revocación de mandato: la parte que quedó fuera
La mandataria reconoció que la parte del ‘Plan B’ que proponía flexibilizar el calendario de la revocación de mandato no obtuvo los votos suficientes. Recordó que su propuesta buscaba que la consulta pudiese realizarse en el tercer año de gobierno, no sólo en el cuarto, sin que ello implicara obligatoriedad: “yo dije abrir la posibilidad de que la revocación de mandato […] no sea necesariamente en el cuarto año sino que también sea en el tercero”, sostuvo.
Desde su perspectiva, la negativa legislativa obedeció a temores de los partidos: “probablemente los partidos tenían temor a que si la presidenta va en la boleta […] pues fueran a tener más votos algunos partidos que otros”, expresó. Aseguró que no había fundamentos sólidos para rechazar la propuesta: “de todos los argumentos que se dieron ayer no había uno sólo que tuviera argumentos suficientes para que la revocación no se hubiera podido hacer”.
La presidenta calificó como un retroceso la no aprobación de este componente y puntualizó: “yo pienso que es malo para el país que no se haya aprobado, pero bueno así lo decidieron”. Además, hizo énfasis en el papel que jugó el PT: “ahora, el PT votó en contra pero también todos los otros partidos votaron en contra, eso es muy importante. Que cada quien haga su valoración sobre los partidos que votaron a favor y en contra”.
Insistencia en reducir costos del sistema electoral
Consultada sobre si continuará impulsando reformas para redicir lo costoso que resulta el sistema electoral, la Presidenta Sheinbaum sostuvo que su proyecto de transformación permanece vigente: “pues vamos a seguir insistiendo”. Enumeró reformas ya concretadas en otros ámbitos —energía, poder judicial, pueblos originarios y patentes— como parte de un proceso de fondo. Aseguró que, aunque se lograron avances mediante el llamado ‘Plan C’ del año 2024, aún existen pendientes importantes.
La presidenta reafirmó su postura a favor de modificar el sistema de representación proporcional y el financiamiento de partidos: “claro, nosotros quisiéramos que en el esquema electoral pues no fueran los partidos quien ponen a sus pluris […] sino que la gente decidiera”, dijo. También expresó su interés en fortalecer la democracia participativa a nivel local, recurriendo incluso a mecanismos de votación electrónica de bajo costo.
Relación con aliados y futuro de la coalición
Ante las preguntas sobre el impacto político que podría tener la votación en la alianza Morena–PT–Partido Verde, la primera mujer presidenta de México llamó a mantener perspectiva y recordó que en años recientes han sido capaces de aprobar conjuntamente múltiples reformas: “hemos avanzado muchísimas cosas juntos […] 16 reformas constitucionales votamos juntos”. Sin embargo, dejó claro que la ciudadanía tendrá la última palabra: “en este caso no quisieron votar [el ‘plan B’ íntegro, al igual que la reforma electora], y yo creo que más allá de la alianza o no la alianza pues, eso va a ser sancionado por la gente, la gente va a decidir”.
“Porque al final, [en cuanto a ] las alianzas, recuerdan, que cada partido lleva su cuadrito en la boleta. Y eso pues… ya la gente va a tomar su propia decisión”, subrayó en cuando a la presentación por separado de los partidos de coalición en las boletas electorales.
En cuanto conservar o no la alianza de Morena-PT-Partido Verde, puntualizó que es una decisión partidista: “ya le corresponde a los partidos definir la alianza”.
Foto: Presidencia
