“Nunca tuve miedo; pensaba: que sea lo que Dios quiera”: Alejandro Cástulo, minero rescatado en Santa Fe, Sinaloa

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Aunque cubierto por lodo y sin ver la luz por días, asegura que sólo se apoyó en la voluntad divina: “me resignaba a si me encontraban… o no”

Rosario, Sinaloa; 30 de marzo 2026.— José Alejandro Cástulo Colín, primer minero rescatado de la mina Santa Fe en Rosario, Sinaloa, relató que enfrentó el encierro sin temor y entregado a la voluntad divina. “No, no nunca tuve miedo, sólo pensaba: que sea lo que Dios quiera”, afirmó tras permanecer más de 130 horas atrapado a 300 metros de profundidad.

A sus 44 años y originario de Michoacán, explicó que el derrumbe del 25 de marzo ocurrió mientras trabajaba; al ver cómo el lodo avanzaba rápidamente por la humedad generada en el socavón “no podía sostenerme y pensé: pues, hasta aquí. Y que sea lo que tenga qué suceder”, siendo en esos segundos decisivos cuando saltó hacia una máquina para buscar refugio en un contra pozo.

“Estuve guardando la calma, paciente; pues ahora sí que, me resignaba a si me encontraban o no. Lo que Dios dijera”

Sin noción del tiempo, resistió

Narra que decidió permanecer en silencio absoluto para intentar captar algún sonido: “lo que hice fue quedarme callado, en total silencio para escuchar voces o el ruido de alguna máquina. Nada se oía. Fue hasta el otro día o dos días después que alguien me escuchó y yo también. Les dije más o menos donde estaba y a qué altura”.

Cuando finalmente percibió actividad cercana, creyó que el rescate había comenzado, aunque los ruidos eran intermitentes, lo que le hacía cuestionarse: “pero, de pronto desaparecían los ruidos y yo me decía ¿por qué se van tan pronto, a poco ya descansaron o ya es de noche?”.

El minero describió un entorno completamente oscuro y saturado de lodo, lo que también dificultó cualquier intento de movimiento: “no podía ya caminar de un lado a otro, pues el lodo me llegaba hasta arriba del estómago cuando me movía o hasta las piernas si me quedaba quieto”, por lo que decidió mantenerse inmóvil: “lo que hice fue quedarme quieto y esperar… y esperar”.

Respecto a sus compañeros, explicó que ellos estaban alrededor de cien metros más abajo que él y que no logró tener comunicación una vez que sucedió el colapso.

Lo que Dios quiera…

Tras el rescate la mañana del lunes 30 de marzo a las 00:25 horas, fue trasladado al Hospital General de Mazatlán, donde médicos confirmaron que evolucionó favorablemente y fue dado de alta este mismo lunes. Desde el internamiento hospitalario compartió su historia.

Por su parte, el secretario de Salud de Sinaloa, Cuitláhuac González, señaló que cada organismo responde de manera distinta ante un encierro de este tipo y evitó establecer cuántos días puede resistir una persona bajo esas condiciones, aunque se sabe que los cuatro trabajadores contaban con comida y agua al momento del derrumbe, lo que pudo ayudar a su resistencia.

Con brigadas de rescate operando desde el 27 de marzo, autoridades estatales han estimado que los tres mineros restantes atrapados a mayor profundidad, podrían ser encontrados en las próximas horas.

Más de 300 elementos de la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNPC), la Comisión Federal de Electricidad (CFE); de las brigadas del Grupo Minero IMSSA, del Grupo Lobos de Guanaceví y Grupo Actusla; así como de la Secretaría de la Defensa Nacional (Defensa), Guardia Nacional (GN), la Secretaría de Marina (Semar), el Instituto Estatal de Protección Civil de Sinaloa, participan activamente en estos rescates.


Foto: Hans Digital

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