
Líderes progresistas exigen una transformación radical de la Organización de las Naciones Unidas que incluya un liderazgo femenino y mayor representatividad en el Consejo de Seguridad para frenar la pasividad ante conflictos
Barcelona, España; 18 de abril 2026.— El orden multilateral enfrenta un ultimátum desde Barcelona. Una docena de mandatarios y líderes internacionales, reunidos en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia, han demandado una transformación radical de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para evitar su obsolescencia frente a los conflictos actuales. En el marco del encuentro progresista se advirtió que la organización debe abandonar su pasividad para recuperar la legitimidad global.
El clamor por una nueva gobernanza internacional
La inacción de los organismos internacionales frente a las guerras actuales fue el eje central de las críticas. Los mandatarios coincidieron en que el sistema actual permite el atropello del derecho internacional sin consecuencias reales.
El presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, fue enfático al denunciar la pérdida de propósito de la organización: “la ONU no puede permanecer en silencio y ver lo que está pasando en el mundo”. Criticó duramente la toma de decisiones sin consenso: “ningún presidente de ningún país del mundo, por mayor que sea, tiene derecho de imponer reglas a otros países. Ninguno“, y advirtió que “no podemos despertar cada día con un tuit del presidente amenazando al mundo”.
Por su parte, el mandatario español, Pedro Sánchez, hizo un llamado a la movilización contra la “peligrosa normalización del uso de la fuerza” y los ataques sistemáticos a la democracia, instando a no ser meros observadores del quebrantamiento de las reglas globales. Además señaló la necesidad de que Naciones Unidas sea “renovada, reformada y dirigida por una mujer” ya que “es una cuestión de justicia y de credibilidad”.
En tanto que Cyril Ramaphosa, presidente de Sudáfrica, urgió a democratizar el Consejo de Seguridad de la ONU mediante la “necesidad de incluir en el Consejo de Seguridad a países de África y otras regiones del mundo que ahora no están presentes”.
Al igual que lo ha manifestado la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, los líderes Gabriel Boric, expresidente de Chile y Pedro Sánchez, impulsaron la propuesta de que, por primera vez en la historia, la ONU sea liderada por una mujer al concluir el mandato de António Guterres.
Propuestas de paz y reorientación económica
Así como la representación de género y los señalamientos, la cumbre además presentó rutas de acción concretas que involucran el presupuesto militar y la representación de género. La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, propuso “destinar el 10 % del gasto mundial en armamento, que asciende a miles de millones de dólares, para impulsar un programa global que permita a millones de personas reforestar millones de hectáreas cada año“. Su premisa fue tajante: “en vez de sembrar guerra, sembremos paz, sembremos vida“.

La sombra de EU y el respaldo a Cuba
Al ser cuestionado sobre si el encuentro entre líderes tenía un enfoque anti-Trump, el presidente colombiano Gustavo Petro respondió que es la cumbre es “una especie de faro que en medio de la confusión, la equivocación y el desorden global” debe fijar “el rumbo de la vida y no de la muerte“. Evitando mencionar al presidente estadounidense, manifestó rechazo a las políticas intervencionistas.
Lula da Silva arremetió contra el retorno de liderazgos autoritarios: “no queremos más emperadores”, añadiendo que “me molesta el regreso de los emperadores que se creen los dueños del mundo“.
Respecto a la situación en el Caribe y especialmente de Estados Unidos contra Cuba, la postura fue unánime en contra de la intervención militar y el asedio económico. La presidenta Sheinbaum indicó “quiero proponer una declaración en contra de la intervención militar en Cuba. Que el diálogo y la paz prevalezcan“. “Hay que parar con ese bloqueo a Cuba y dejar que los cubanos vivan su vida. No es posible que nos quedemos en silencio ante eso“, expreso Lula da Silva.
Las naciones integradas en la IV Cumbre en Defensa de la Democracia establecieron que la única ruta para neutralizar el extremismo es librar un “combate contra la desigualdad”. Bajo la premisa de que el auge de la ultraderecha es una consecuencia directa de la incapacidad institucional para resolver crisis ciudadanas, los líderes pactaron el impulso de una “agenda por la justicia social” diseñada para fortalecer “la cohesión, la igualdad de oportunidades, la participación de los jóvenes y la igualdad de género“.
En una advertencia final sobre la fragilidad del sistema, la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, sentenció: “la democracia implica libertad, pero la libertad es palabra vacía si no la acompaña la justicia social”.
México es la sede 2027
México es el epicentro de la próxima V Cumbre en Defensa de la Democracia. La Presidenta Sheinbaum confirmó que su país se ha ofrecido para albergar la cumbre en 2027, con una agenda centrada en “la economía centrada en el bienestar” y la búsqueda de “una democracia que responda a las verdaderas necesidades de los pueblos“, a la cual ya invitó oficialmente al presidente de España, Pedro Sánchez.

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