
Tras un escándalo mundial por un video donde aparece el ministerio de Seguridad de Israel, Itamar Ben Gvir, la comunidad internacional condenó las vejaciones sufridas por los activistas; exigen sanciones contra Israel por violar los derechos humanos
Tel Aviv, Israel; 21 de mayo.— El Ministerio de Asuntos Exteriores de Israel confirmó que “todos” los integrantes de la flotilla Global Sumud fueron deportados tras ser interceptados en aguas internacionales rumbo a Gaza. La salida apresurada del país fue ordenada por el primer ministro, Benjamin Netanyahu, presionado por la controversia global que desató la difusión de un video donde se muestra a los activistas maniatados y de rodillas.
Las imágenes difundidas provocaron un repudio unánime de la comunidad internacional debido a las humillaciones infligidas a los cooperantes de 45 nacionalidades. En la grabación, el ministro de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir, se mofa de los prisioneros mientras proclama: “mírenlos ahora. Vean cómo se ven ahora, no son héroes ni nada por el estilo”.
Tortura y vejaciones
Los testimonios de los deportados al llegar a sus países revelaron severas agresiones físicas durante su arresto por las fuerzas israelíes. El periodista italiano Alessandro Mantovani denunció que los custodios propinaban palizas directas para amedrentarlos, relatando textualmente la bienvenida de los oficiales: “me patearon en las piernas y me golpearon en la cara. Son personas que saben lo que hacen, así que no tengo marcas visibles importantes (…) Te daban una paliza y te decían bienvenido a Israel“.
La defensa legal de la flotilla acusó ante la prensa internacional la existencia de un patrón de abuso sistemático y uso de violencia sexual contra los activistas. Los portavoces alertaron sobre fracturas, descargas eléctricas y torturas similares a las de misiones pasadas, en las que los participantes padecieron “patadas, golpes fuertes en la cabeza, estrangulamiento, inundación con agua de las zonas para dormir y condiciones climáticas frías”.
“No es un delito solidarizarse con Gaza”
La Oficina del Alto Comisionado de la Organización de las Nacionales Unidas (ONU) para los Derechos Humanos tachó la intercepción en alta mar de ilegal y exigió deslindar responsabilidades. El portavoz del organismo, Thameen al-Kheetan, defendió la legitimidad de las misiones civiles de paz al argumentar que “no es un delito mostrar solidaridad y brindar ayuda humanitaria a las personas que la necesitan urgentemente en Gaza”.
La crisis diplomática escaló en Europa con peticiones de sanciones económicas y restricciones de viaje contra el ministro Ben Gvir. Gobiernos como los de Italia, Polonia y Francia convocaron a los embajadores israelíes para protestar por un trato que la jefa de la diplomacia de la Unión Europea, Kaja Kallas, tildó de degradante, sentenciando que “la conducta del ministro israelí Ben-Gvir es impropia de cualquier persona que ocupe un cargo en una democracia”.
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