
Trazó la línea entre la legítima capacitación mutua de las Fuerzas Armadas y la intromisión ilegal. La relación es entre iguales, bajo la consigna de que México no es protectorado de nadie y jamás permitirá el injerencismo, reiteró
México; 28 de mayo 2026.— La Presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, fijó una postura enérgica de defensa a la soberanía nacional durante su conferencia matutina “La Mañanera del Pueblo” de este jueves, luego de las declaraciones del secretario de Guerra de Estados Unidos, Pete Hegseth, quien afirmó que su país irá “a la guerra contra los cárteles” a través de una coalición internacional.
Al respecto, la mandataria matizó que la retórica de Hegseth aludía en particular a las naciones miembro del denominado “Escudo de las Américas”, aclarando que México sostiene una vía de entendimiento institucional distinta, diaria y vigente con la administración estadounidense. Sin embargo, lanzó una advertencia tajante contra cualquier tentación injerencista: “frente a cualquier injerencismo mayor o deseo de intervención mayor, pues eso no lo podemos permitir, porque México es un país independiente, libre y soberano; no somos colonia de nadie, no somos protectorado de nadie”.
Corresponsabilidad: armas, dinero y consumo en E.U.
La jefa del Ejecutivo Federal rechazó de manera frontal la narrativa de que la crisis de seguridad ocurre exclusivamente de este lado de la frontera. Señaló que existe una tendencia a culpar sistemáticamente a México para justificar una intervención extranjera, una idea con la que la mayor parte de la población mexicana no está de acuerdo.
Expuso que Estados Unidos enfrenta severas problemáticas internas que debe atender, comenzando por el consumo de estupefacientes. Recordó que la crisis de adicciones en ese país no fue provocada por el narcotráfico, sino por el consumo excesivo de medicamentos con opioides recetados internamente, lo cual debe abordarse como un asunto de salud pública y desde los valores familiares. Asimismo, puso el foco sobre los factores que la contraparte norteamericana suele omitir.
“Nosotros ayudamos en que disminuya el tráfico de drogas de México a Estados Unidos, claro que ayudamos… Pero ellos también tienen el problema de que las armas que se venden pues muy libremente de Estados Unidos por sus propias leyes, pasan a México y eso arma la delincuencia organizada en México… Y la otra también: el tráfico de droga en Estados Unidos. Porque, ¿quién vende la droga allá?, ¿a dónde va el dinero de la venta de la droga allá? Entonces es un problema de los dos lados”.
Frente a las críticas externas, la presidenta defendió la estrategia nacional de construcción de la paz, destacando una reducción del 49% en el homicidio doloso en el país, una cifra oficial resultado del esfuerzo interinstitucional, que proviene de información proporcionada de todas las fiscalías estatales, y que la oposición intenta minizar.
Colaboración legítima sí; subordinación no
Al abordar la relación histórica entre ambas naciones, la Presidenta Sheinbaum criticó a los bloques conservadores locales por carecer de orgullo patrio y pretender que agentes externos vengan a gobernar el país. En ese sentido, trazó una línea divisoria muy clara entre los actos de intromisión ilegal y los mecanismos de cooperación técnica legítima que se realizan de manera bilateral.
“Eso no quiere decir que no tengamos colaboración con todos los países del mundo y que no tomemos las mejores experiencias; incluso que nuestras fuerzas armadas puedan capacitarse por las fuerzas armadas de Estados Unidos, que se hace todos los años, es algo histórico, y también los Estados Unidos venir a capacitarse a México… Pero eso es muy distinto a la intervención”.
Finalmente, la Presidenta mexicana enfatizó que nadie en el país desea un conflicto con los Estados Unidos y que su administración trabaja diariamente para mantener los mejores lazos posibles tanto en materia comercial como de seguridad, entre otros rubros. No obstante, reiteró que la diplomacia mexicana se mantendrá firme bajo una premisa inquebrantable: un trato digno entre iguales, reconociendo las fortalezas de cada nación, pero operando estrictamente cada quien dentro de su propio territorio.
Foto: Presidencia
